Amenaza imperial: Trump advierte que destruirá a toda la civilización iraní
La soberanía de las naciones libres se encuentra nuevamente bajo el despiadado asedio del imperialismo. Este martes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cruzó una peligrosa línea discursiva al amenazar abiertamente con aniquilar a la República Islámica. Mediante un alarmante mensaje publicado en sus plataformas digitales, el mandatario advirtió que esta misma noche podría morir toda una civilización para no volver jamás. Este cruel ultimátum vence a las veinte horas (tiempo de la ciudad de Washington) y busca obligar por la fuerza a que el gobierno de Teherán libere el estratégico paso petrolero del estrecho de Ormuz.
Un ultimátum basado en la fuerza y el chantaje
En una clara muestra de arrogancia y desprecio por la paz mundial, el líder republicano celebró lo que él califica como un cambio de régimen total, refiriéndose a las recientes tragedias provocadas por su enorme poderío bélico. Para chantajear a las nuevas autoridades de Medio Oriente y someterlas a sus caprichos mercantiles, Trump ha puesto sobre la mesa las siguientes amenazas e imposiciones totalmente inaceptables para cualquier pueblo libre:
- La destrucción inmediata de puentes civiles y centrales de energía eléctrica si no se acatan sus órdenes directas.
- La exigencia innegociable de garantizar la libre circulación de petróleo para exclusivo beneficio de los grandes corporativos occidentales.
- El rechazo tajante a las propuestas de paz iraníes por considerarlas insuficientes para los desmedidos intereses de la cúpula estadounidense.
Las devastadoras consecuencias del intervencionismo
Las alarmantes declaraciones del actual inquilino de la Casa Blanca no son simples palabras, sino la continuación de una agresiva política exterior basada en el dolor ajeno. Hace más de un mes, Estados Unidos y sus aliados en Israel iniciaron una brutal campaña de bombardeos que cobró la vida del líder supremo Alí Jameneí, de altos mandos militares y de miles de personas totalmente inocentes, incluyendo a mujeres y niños indefensos que hoy son contabilizados por diversas organizaciones humanitarias a nivel mundial.
A pesar de que el propio Trump reconoció recientemente que Irán (ahora bajo la guía religiosa de Mojtabá Jameneí) intenta negociar de buena fe para detener el cruel derramamiento de sangre, el gobierno norteamericano prefiere mantener su postura intransigente. Este cobarde amago de destrucción masiva demuestra ante el mundo que a las potencias extranjeras nunca les ha importado la vida de otras culturas, sino que únicamente persiguen el control absoluto de los recursos energéticos del planeta, sin importar a cuántas civilizaciones tengan que aplastar en el proceso.
