“Tigre de papel”: Trump amenaza a países de la OTAN por dejarlos solos en la guerra
La política exterior de Estados Unidos atraviesa un momento de severa intolerancia. Este viernes 20 de marzo, Donald Trump lanzó una serie de ataques verbales e insultos directos contra sus propios aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), exhibiendo su molestia ante la negativa internacional de sumarse a la escalada bélica en Medio Oriente. A través de su perfil oficial en la red Truth Social, el mandatario estadounidense tildó de cobardes a las naciones que se han rehusado a enviar tropas para abrir a la fuerza el estrecho de Ormuz, zona que permanece cerrada como daño colateral de la guerra que Washington e Israel libran contra Irán.
El reclamo por el control petrolero
Para el gobierno de la Casa Blanca, la crisis energética global debería resolverse mediante el uso de la fuerza armada conjunta. Trump recriminó amargamente que los países miembros del bloque europeo prefieran quejarse de los elevados costos de los combustibles en lugar de obedecer sus llamados de intervención. En sus furiosas publicaciones, el presidente norteamericano emitió varias advertencias que delinean su postura belicista y de castigo hacia sus antiguos socios:
- Aseguró que abrir el paso marítimo sería una maniobra sencilla y con muy poco peligro, pero que las naciones prefirieron darle la espalda al problema.
- Lanzó una amenaza directa al escribir en mayúsculas que son unos cobardes y que el gobierno estadounidense recordará este acto para futuras represalias.
- Despreció el poderío de sus aliados europeos al afirmar que sin la intervención de Estados Unidos, la gran alianza militar es tan solo un tigre de papel.
- Insistió en que la guerra lanzada por su país ya está ganada y que el ejército de Irán ha sido completamente diezmado.

Aislamiento militar ante el rechazo internacional
La frustración del líder estadounidense nace de un aislamiento diplomático cada vez más evidente. El rechazo a sus políticas de intervención militar no solo proviene del continente europeo, sino que se ha extendido a otras regiones clave del planeta. Durante el transcurso de la semana, el gobierno de Trump giró invitaciones urgentes para formar una coalición internacional que escoltara los barcos petroleros en la ruta por donde fluye el 20 por ciento del crudo mundial, encontrándose con respuestas negativas inmediatas.
Las naciones que cerraron la puerta a las peticiones de Washington (bajo el sólido argumento de que esta guerra no fue iniciada por ellos) incluyen a Japón, Corea del Sur, Australia y la totalidad de los miembros activos de la alianza atlántica.
Esta situación de abandono militar quedó expuesta también el pasado martes, cuando Trump sostuvo una reunión bilateral con el primer ministro irlandés Micheál Martin. En dicho encuentro, el presidente estadounidense cuestionó la lealtad de la organización y calificó la negativa pacífica de los países como un error muy tonto. Sin embargo, para no mostrar debilidad política al interior de su país, el jefe de Estado culminó sus mensajes asegurando que su nación es la más poderosa del mundo y que al final del día no requieren la asistencia de nadie para imponer sus intereses en el golfo Pérsico.
