Asfixiada por la falta de energía, Cuba busca un salvavidas en Moscú tras la caída del suministro venezolano
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, arribó este miércoles a Moscú en una visita de alto nivel diplomático, urgida por la crisis energética que mantiene a la isla sumida en apagones y con una movilidad reducida al mínimo. La agenda incluyó reuniones estratégicas con el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y un encuentro programado con el presidente Vladímir Putin.
Durante la recepción, Lavrov hizo un llamado directo a Washington para que detenga lo que calificó como un bloqueo marítimo, criticando las amenazas de aranceles lanzadas por la administración de Donald Trump contra cualquier nación que provea petróleo a La Habana. El diplomático ruso aseguró que su país mantendrá el apoyo a la soberanía cubana y brindará la asistencia necesaria para mitigar la emergencia.

Por su parte, el Kremlin, a través de su portavoz Dmitri Peskov, reiteró el compromiso histórico con Cuba. Al ser cuestionado sobre si este respaldo podría fracturar el reciente acercamiento económico entre Rusia y Estados Unidos —facilitado por la mediación de Trump en la guerra de Ucrania—, Peskov descartó conflictos de interés, asegurando que se trata de relaciones bilaterales independientes.
El colapso energético en Cuba se agravó drásticamente en enero, cuando Venezuela cortó el suministro de crudo tras la operación estadounidense en Caracas que derivó en la captura y traslado a Nueva York del expresidente Nicolás Maduro. Para cubrir ese vacío, el embajador ruso Viktor Koronelli confirmó que se ultiman los detalles para un envío humanitario de combustible. Sin embargo, el daño económico ya es visible: operadores turísticos rusos han suspendido la venta de paquetes vacacionales a la isla, debido a que las autoridades cubanas informaron que no cuentan con turbosina para reabastecer a los aviones de regreso.
Cuba recurre a Rusia para mitigar su crisis energética tras el fin del abasto venezolano y el bloqueo de EU; el Kremlin promete ayuda humanitaria pese al deshielo con Washington.
