EU reconoce en la ONU lucha de México contra cárteles; señala a China por crisis de fentanilo
Durante su participación en la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, la delegación estadounidense endureció su postura frente al tráfico de drogas sintéticas. Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de aquel país, catalogó al fentanilo como un “arma de destrucción masiva” y responsabilizó directamente a la industria química china de abastecer a las organizaciones criminales en América.
Desde la sede del organismo en Viena, la funcionaria expuso que las lagunas legales y la nula supervisión comercial en la nación asiática han permitido la creación de una red inmensa de precursores. Carter reprochó que, mientras el gobierno de Beijing ejerce un dominio implacable sobre la exportación de minerales estratégicos como las tierras raras afectando a industrias tecnológicas, muestra una total indiferencia cuando se trata de frenar los insumos letales que terminan en los laboratorios clandestinos.

Al abordar los esfuerzos del hemisferio occidental, la representante de Washington hizo un reconocimiento especial a las recientes acciones de seguridad en la región. Destacó el contundente operativo de las autoridades mexicanas que derivó en la eliminación del líder del Cártel Nueva Generación, Nemesio Oseguera, alias ‘El Mencho’. En este marco, aprovechó el foro internacional para enviar sus condolencias al gobierno de México y a las familias afectadas por la violencia que se desató tras la caída del capo.
Como parte de esta misma ofensiva continental que busca frenar a quienes llamó “narcoterroristas”, también celebró la captura y reclusión en Nueva York del expresidente venezolano Nicolás Maduro.
La urgencia de Estados Unidos por sumar a la comunidad internacional responde a una crisis de salud pública devastadora, que tan solo el año pasado dejó cerca de 80 mil víctimas mortales por sobredosis de cocaína y metanfetamina mezcladas con fentanilo en su territorio. Para frenar lo que definió como una “guerra química”, Carter concluyó que ya no basta con los decomisos operativos, sino que es indispensable desmantelar el aparato financiero que permite a estos grupos desafiar la soberanía de los Estados.
